Recito en mi mente borradores de las cartas que te escribiré en algunos meses y siempre, justo antes de poner el punto, recuerdo que en unos meses nada de esto tendrá importancia.
No entiendo qué es esto. No entiendo este derrumbe cada noche, estas ganas de algo tan efímero como unas palabras. Y me inunda el ardor que llevo en la garganta.
He aprendido, por suerte, a sostenerme los codos con las manos y a sentarme de piernas cruzadas. Me parece mejor que ser un huevo, un óvalo, tirado en la cama. Así de vez en cuando no me caigo en pedazos. No le veo ya sentido a la piel hinchada y el verde sólo hace que recuerde nuestra mirada, me veo bien dentro en el espejo y no encuentro nada. Me asusta pensar que tengas que ver con esta muralla.
Por observación que he aprendido que los ojos, al llenarse de agua, se desbordan por el medio y después por los extremos. Y que me aterra volver; esa ciudad que me inventé ya no puede ser igual si tú estás dentro de ella. Y me digo que todo pasará, porque siempre pasa; porque los sentimientos se diluyen, las emociones dejan de importar. Porque todo se acaba.
Pero tú no acabas de irte; estás ya corriendo, haciendo que hechas vuelo y yo te tomo de las alas y no te dejo.
No es que no te sepa dejar ir, es que no quiero.
Todavía no puedo.
Tuesday, December 27, 2011
Igual que no puedo soportar que te recicles.
Posted by *~PinkTangerine~* at Tuesday, December 27, 2011
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

0 Gente dice...:
Post a Comment