Cada vez nos alejamos más de un horizonte cambiante para llegar a un punto lejano, vamos persiguiendo lo desconocido, huyendo del tiempo que nos persigue sin descanso. Te extraño. En ese momento me pongo a pensar en aquella promesa hecha por alguien más, en la idea de otra persona, en los sueños de otra. No quieres que te repita los nombres, vives en mi cabeza, serías demasiado simple si tuviera que desglosar cada una de mis ocurrencias para que te acordaras de donde vienen. Es por eso que te lo cuento a ti… y me dejo llevar por la fantasía. Imagino que está allí. Que la distancia no importa y que las cosas son así. Imagino que las ideas son reales, que los planes a futuro serán verdad. Somos dos, somos cinco, somos tres. No importa. Las ventanas abajo, el calor debajo de la piel. No hay mosquitos, en un mundo perfecto no los habría. La luz es amarilla pero no quema. Y no hay nadie más. Las montañas se abren y el camino se alarga tanto que desaparece. Empezamos con Remy Zero cantando Prophecy, seguimos con Snow Patrol, luego Dashboard Confessional, una balada por ahí, tal vez Joseph Arthur. El soundtrack es perfecto. Igual que la conversación, igual que la compañía, igual que las llantas que no se van a romper. Lo mejor es la compañía. El movimiento. Llegar sólo para partir. No está nada mal.
Despierto de lo que me ha vencido y un puñado de emociones me llega a los ojos, los abre, como si metiera la mano en barril lleno de jelly beans en un día muy brillante. ¿Te acuerdas? Sabes que miento, que hablo demás. Sabes que estoy perdida. Sabes que no existo, que soy lo que mi nombre indica; el desecho, lo que queda, le imagen sola de lo que hubo. Sabes que ya fui y ahora sólo me repito. Eso lo sabes por que me lo has dicho, nunca pensé en eso pero, ahora lo sé. Tengo su nombre y no puede recordarlo, en secreto, la odio por eso. En secreto, odio estar con ellas por que me recuerdan a mí. En secreto quiero mirarlas y aprender, quiero admirarlas y amarlas sin condiciones, quiero quererlas aunque todo lo que entienda de ellas se desvanezca. En secreto, quiero hacer que se vayan al otro lado del mundo por que vivir con el futuro no está bien. Porque yo no pedí ser adivina ni soñar con lo que viene. Mientras eso pase, yo me dedico a mirar lo que decida y en este momento, la carretera que se aleja parece un susurro, en palabras de ella, un poema.






















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